La hormiguita que quiso ser elefante

En un bosque algo lejos de aquí, vivía una simpática hormiga. La hormiguita vivía con su familia (papá hormiga, mamá hormiga y sus dos hermanas mayores). Sus hermanas siempre se reían de ella porque, como era muy pequeña, apenas tenía fuerzas para cargar con una migaja de pan.

- "¡Debilucha! ¡Enclenque!" - le gritaban sus hermanas.

La pobre hormiguita, harta de que le insultaran, se fue a un rincón del bosque y se puso a llorar desconsoladamente. De pronto, el bosque se iluminó y se le apareció la hormiga madrina (que era el hada de las hormigas), y le dijo:

- "¿Por qué lloras?".

La hormiguita le explicó lo que le sucedía y preguntó al hada si le concedería un deseo. El hada accedió y la hormiguita le pidió que la convirtiese en un elefante. Así, sería más fuerte que nadie y nunca más se reirían de ella.

Y así fue, el hada agitó su varita, pronunció las palabras mágicas y… ¡zas! La hormiguita se había convertido en un gigantesco elefante. Enseguida se fue en busca de sus hermanas:

- "¡Hola, enanas! ¿No me conocéis?".

- "No te habíamos visto nunca, y aparta, que no nos dejas trabajar" - le contestaron sus hermanas.

- "¡Soy yo, vuestra hermana!".

- "¡Ja, Ja, Ja! Este elefante está como una cabra".

A pesar de sus esfuerzos por explicárselo, no hubo manera de que la creyeran. Así que decidió ir a ver a sus padres, pero éstos tampoco la creyeron. Intentó acercarse a otros elefantes, pero no querían que estuviera con ellos.

Se había quedado completamente sola. Estaba tan triste que empezó a llorar, a llorar y a llorar, y de repente se le apareció de nuevo la hormiga madrina:

- "Y ahora, ¿qué te pasa?" - le preguntó el hada.

Se lo explicó todo y le dijo que quería volver a ser una hormiga y estar con su familia.

El hada, como era muy buena, la volvió a convertir en hormiga, y la hormiguita aprendió la lección: cada uno es como es: fuerte, débil, gordo, flaco, moreno, rubio, etc. Pero hay que estar contentos y conformarse.

Y cuento explicado, ya se ha acabado...